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El arte de Clara Peeters. Museo del Prado(25/10/2016-19/02/2017)

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Por Anap.

Entrar en el Museo del Prado siempre es un placer, y en esta ocasión espera una sorpresa: En una sola sala, como si quisiera pasar desapercibida, pero nada más lejos de su intención, se encuentra el visitante El arte de Clara Peeters. Pequeña exposición pero no por ello, menor. Una artista, una mujer, una sala.

Como ya han anunciado muchos medios es toda una novedad que el Prado dedique por primera vez una exposición a una pintora, en sus casi 200 años de existencia. Pero la elección, según el director del Prado, Miguel Zugaza, no no ha sido una cuestión de género, sino de calidad. De las quince obras que ofrece la muestra, cuatro de ellas ya pertenecían al Museo del Prado. Es una de las 40 mujeres que tiene obra en la pinacoteca, frente a unos 5.000 artistas hombres. Clara Peeters se hizo un hueco en el panorama artístico del siglo XVII, y ahora en el siglo XXI.

En honor a la verdad no han hecho falta 200 años  (que cumple el Museo del Pdado en 2019), ya que el fenómeno de las exposiciones temporales se remonta apenas a dos décadas. Es una nueva demanda de la sociedad actual, el acercarse de manera más directa a serie de artistas que de otra manera pasarían desapercibidos, como en este caso la pintora de Amberes, Clara Peeters. La exposición proviene del Museum Rockoxhuis de Amberes.clara-peeters-bodegon-1611

El comisario de la muestra, Alberto Vergara, jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo del Prado, señala la poca información que se posee acerca de la vida de esta pintora, de la que se conocen con certeza unos 39 cuadros. Contemporánea de Jan Brueghel el Viejo, Rubens, Snyder y Van Dyck e hija del también pintor Jan Peeters, Clara Peeters (Amberes, 1588/90- La Haya 1657?) firmaba cuadros a los  diecisiete años, en 1607. Vivió en los Países Bajos, donde desarrolló su labor no solo como pintora, sino como profesional de la pintura. Nunca encontrará el reconocimiento de la época por el hecho de ser mujer, aunque venderá su obra a importantes colecciones como la Casa Real española y el marqués de Leganés.

Las mujeres pintoras debían dedicarse a temas como los bodegones, ya que les estaba prohibido aprender en las escuelas con modelos humanos. Solo las niñas que se criaban en familias de artistas tenían la posibilidad de aprender el oficio. Así se convirtió Clara Peeters en una auténtica pionera de un género pictórico que no era muy valorado hasta hace apenas 150 años: el bodegón o naturaleza muerta en los Países Bajos.clara_peeters_-_mesa_prado_01

El Museo del Prado nos ofrece una muestra de 15 de sus bodegones, datados entre 1611 y 1621, a los que el visitante se acerca con auténtica curiosidad. Es un estilo el de Clara Peeters, minucioso, elegante, y muy preciso. Cada detalles de los elementos del cuadro está trabajado con un realismo ya barroco, que se imponía ante un idealismo renacentista que desaparecía.

Naturalezas muertas cargadas de elegancia y opulencia, repletas de elementos que indicaban su posición social: frutas y verduras poco frecuentes como las alcachofas o las granadas; piezas de caza en las que podemos distinguir pichones, ánades, becadas, tórtolas, junto a gavilanes vivos o halcones peregrinos, muestra de una actividad reservada a la clase alta, la cetrería. La descripción de cada ave es minuciosa, y posiblemente carente de simbología. Eran cuadros puramente decorativos, sin por ello menospreciarlos.

Será la primera pintora de bodegones que incluya pescado en las obras, un producto alimenticio muy frecuente en los Países Bajos (pescados que aparecen junto a cangrejos, arenques, conchas…) y que muestra posiblemente la costumbre de abstenerse de comer carne (en alguna época del año, hasta tres días a la semana) de una sociedad muy religiosa y muy conservadora.

También en sus pinturas aparecen muchos tipos de objetos que pueden asociarse a la riqueza, y el buen gusto, objetos que hemos visto repetidos en otros pintores de la época, pero no con tanto preciosismo: porcelana china, copas y tazas de plata dorada, monedas, objetos de vidrio y los cuchillos de plata en los que suele aparecer el nombre de la pintora (era costumbre llevar su propio cuchillo cuando se era invitado, no se usaba el tenedor). Los bodegones de Clara Peeters reflejan toda esta opulencia sin destacar un colorido muy vivo, en tonos pardos, con apenas unas frutas coloristas o algún detalle que destaque en tonos rojizos.

La época de esplendor de los Países Bajos que reflejan los cuadros pertenece al gobierno de Isabel Clara Eugenia, que recibe el reinado de su padre Felipe II, y que se caracterizará por ser una época próspera en torno a la principal actividad económica: el comercio Así aparecen productos de importación como el vino, las aceitunas o las frutas mencionadas. Van acompañados en los cuadros de Clara Peeters por dulces caseros, panecillos, almendras, galletas de extrañas formas, que muestran lo cotidiano, lo cercano, que hace tan barrocas estas naturalezas muertas. Tampoco podían faltar las flores, otro lujoso objeto en la sociedad flamenca, muy caro y muy apreciado. Pero nada de ello se representa con ostentación , e incluso se añaden objetos como coladores de cobre o fuentes de loza que restan ese tono lujoso al bodegón.

Pero el visitante de esta sala tiene otro objetivo, buscar los autorretratos que la pintora incluía en sus bodegones, en los reflejos metálicos de la vajilla que aparecía, en las copas y jarras. Se toman estos autorretratos como un modo de autoafirmación de la pintora, en unos aparece con un tocado, un gran cuello y un vestido de hombros altos, (Bodegón con flores, copa de plata dorada, almendras, frutos secos, dulces, panecillos , vino y jarra de peltre) y en otros, solo su cabeza ( Bodegón con quesos, gambas y cangrejos de río). Son autorretratos escondidos, miméticos, camuflados en los reflejos de objetos metálicos, ( en seis cuadros de la exposición) pero a la vez sirven para mostrarse ante un mundo que no aceptaba el hecho de que una mujer se dedicara a la pintura. Pero no olvidemos, por buscar los autorretratos, dejar de apreciar los lienzos, hay que alejarse prudentemente de ellos, para disfrutarlos en su conjunto.

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Autorretratos de Clara Peeters en los reflejos metálicos de las jarras.

Fueron muchas las dificultades que pintoras como Clara Peeters tuvieron para ver reconocida su obra. Podríamos citar nombres como la primera gran pintora reconocida, Sofonisba Anguissola, del Renacimiento, (que llegó a retratar al mismísimo Felipe II), o Artemisa Gentileschi, también del Barroco como Clara Peeters y también hija de pintor.

Será un bodegón de Clara Peeters del Museo del Prado el que provocará el interés de un matrimonio americano, los Holliday, por la obra de artistas mujeres, en torno a los años sesenta del siglo XX. Su interés y sus estudios posteriores les llevarán a fundar en 1987, en Washington el Museo Nacional de Mujeres Artistas ( National Museum of Women in the Arts, NMWA, que posee en la actualidad pinturas, esculturas, obra en papel y objetos decorativos de más de mil mujeres artistas).

img_20161026_145851Sirva esta exposición para destacar la obra de esta pintora, (algunas de cuyas obras se perdían por la inmensidad del Prado, entre los bodegones de Sánchez Cotán y sus contemporáneos) y la de muchas otras pintoras (amazonas con pincel, en nuestra segunda entrega del otoño) que no han visto reconocida su obra por problemas de género. Una obra que nos muestra la parte no oficial de la vida, lo cotidiano, lo conocido, frente a las grandes representaciones de los pintores barrocos contemporáneos (representados al principio de la muestra por una alegoría de Brueghel el Viejo y Rubens).

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Comentarios (3)

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    Elisa

    |

    Me ha gustado mucho esta descripción de lo expuesto. La encuentro muy didáctica por la claridad de su lenguaje y porque nada falta ni sobra, análisis de la temática y del estilo pictórico, contexto histórico, visión de género, y además, algo que no suele ocurrir en las críticas sobre arte: ausencia total de pedantería.

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  • Avatar

    Joserra

    |

    Magnífica guía para disfrutar de la exposición.

    Felicidades y gracias, Ana.

    Reply

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