LORENZO LOTTO. RETRATOS. Museo del Prado, hasta el 30 de septiembre, 2018.
El Museo del Prado reúne los mejores retratos de este artista veneciano del Renacimiento italiano quizás poco conocido: Lorenzo Lotto (Venecia 1480- Loreto, 1557).
De nuevo la pinacoteca madrileña nos facilita un descubrimiento, el de un gran retratista, de gran prestigio en su época, el Cinquecento italiano, y para el que han tenido que pasar cuatro siglos para su reconocimiento. Como señala el historiador del arte Calvo Serraller el maestro veneciano ha estado en la letra pequeña de los manuales de historia del arte. Al igual que ha pasado con otros grandes artistas, se le olvidó hasta el siglo XIX, y continúa el citado autor: De hecho, si repasásemos cuáles son los artistas del pasado que más se han estimado en la era contemporánea, veríamos que la mayoría habían sido olvidados, menospreciados o incluso ignorados, ya en vida o poco después de haber muerto. Tales fueron los casos de Caravaggio, El Greco, Georges de la Tour, Vermeer,….

Retrato de mujer inspirado en Lucrecia.1530-33
El interés por Lorenzo Lotto radica en su forma de captar los personajes, ya que se le considera el primer retratista moderno, el primero preocupado en reflejar estados de ánimo. Un escrito de Berenson sobre él, de 1895, An Essay in Constructive Art Criticism, lo relaciona con un recién nacido en ese momento: el psicoanálisis freudiano. No será hasta un siglo después, 1980, cuando se recupere la importancia de este pintor veneciano,y ahora, en 2018, se organiza la primera gran muestra que recoge lo más importante de su obra: los retratos.
La exposición de Lorenzo Lotto, la primera dedicada a él como retratista, recoge 38 pinturas, 10 dibujos (rara vez expuestos junto a las pinturas que enriquece especialmente la muestra, retocados por él), una estampa y numerosos objetos, testigos de la cultura material de la época,Los comisarios son Enrico Maria dal Pozzolo, de la Universidad de Verona y Miguel Falomir, del Museo del Prado. Se ha querido presentar el recorrido del pintor veneciano por los distintos lugares en los que trabajó y vivió, y así mostrar la gran trascendencia y modernidad de su obra.

Lotto, contemporáneo de Tiziano, y anterior a Tintoretto y Veronés, forma parte de los grande pintores venecianos del Cinquecento, y comparte con ellos querer mostrar al mundo la riqueza cromática de Venecia. A los veinticinco años, según reza el catálogo de la exposición, era celebrado como pictor celeberrimus, por lo que disfrutó de un reconocimiento temprano, lo que no le libró de morir solo y arruinado en el santuario oblato de Loreto.
Venecia, Bérgamo, Treviso y las Marcas son los lugares que recorre su trayectoria artística y personal. A lo largo de estos territorios va sumando influencias como las iniciales de Antonello da Messina y Giovanni Bellini, y más adelante las de Alberto Durero, Giorgione, Rafael y por último, Tiziano, relacionado con su etapa de pintor más libre. Todas estas influencias fueron reelaboradas por Lotto, aportando novedades como la tipología de los retratos de matrimonio, su formato horizontal, o una obra en la que aparece un mismo personaje retratado de tres maneras, de frente y los dos perfiles.Lo más rompedor es el anteriormente citado triple retrato de un platero, como si quisiera demostrar que la pintura es la más completa de todas las artes, que se basta a sí misma.

Todo ello es muestra de una gran inquietud artística y un gran interés por profundizar en el género del retrato, que, en una república tan aristocrática como Venecia, tendrá gran demanda. A esa profundidad psicológica antes mencionada, Lotto añadía a sus retratos un gran simbolismo. La relación que establece entre retrato y pintura religiosa, también resulta novedosa (Pala de Asolo, en la que la Virgen podría ser un retrato de Catalina Cornaro, última reina de Chipre, exiliada en Venecia).
No existen autorretratos de Lorenzo Lotto, pero sí sabemos que era un gran humanista, perteneciente a la burguesía adinerada veneciana, formado en las artes plásticas, lo que indica un alto nivel económico. Se conservan de él dos testamentos y un libro de contabilidad, en el que podemos ver el pago de los materiales que utilizaba en sus cuadros, los pigmentos que utilizaba, y que dejó en herencia todas sus herramientas a sus alumnos.
En Bérgamo asiste al momento convulso de cambio de siglo, año 1500, el milenarismo está muy presente en la mentalidad de la época, y además coincidió con algún eclipse y terremotos en la zona. De esta época es el Retrato de joven que hay en la exposición, durante largo tiempo atribuido a Leonardo.
El paisaje en sus retratos va apareciendo cuando está en la zona de las Marcas, así como el incremento del simbolismo en las obras (piedras preciosas, la luna, piel de cibelina…en relación con el amor, la fertilidad, la lucha contra el mal…).
Llama la atención un retrato matrimonial, en el que Cupido le coloca un yugo a la pareja, anillo en el dedo en el que pasa la vena que va al corazón, y que va acompañado de un dibujo preparatorio. Como también resalta el retrato de un joven melancólico, con pétalos de rosa, símbolo el desamor.
Cabe destacar la relación tan estrecha de Lotto con los dominicos, a los que hizo múltiples retratos. Aparecen estos religiosos invitando a la oración y el estudio, como San Antonio de Florencia, y en otras obras, practicando la limosna entre las llamadas pobres vergonzantes (las que habían llegado a ese extremo por su viudedad). Aparece cierta crítica a este tema de la limosna, ya que el Estado tenía que ocuparse de estas personas.
En sus últimos retratos, acogido ya por los oblatos en el santuario de Loreto, arruinado, se ve que ya no tenía dinero ni para materiales. Posiblemente aquejado de melancolía, se definía: solo, sin fiel gobierno, y muy inquieto de mente.
Como siempre, una buena excusa para disfrutar del Museo del Prado, y en este caso, descubrir un pintor del Renacimiento poco conocido, quizás.
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